Kurumi-chan, una chica a la que le gusta fotografiar, es ingenua pero muy traviesa. Un día, le pidió a su vecino que fuera su modelo para practicar con la nueva cámara que su esposo le había comprado y después.
Ver a los dos jugar con la nueva cámara es como ver a unas jóvenes parejas enamoradas, pero nadie sabe que esa chica ya está casada. Sin embargo, esa sonrisa se vuelve aún más feliz cuando comienzan a subir a casa para hablar sobre las fotos que acaban de tomar.
Hermanos, vean para sentir lo traviesa que es esta Kurumi-chan :D