Independientemente de lo que él haga, nada sale bien, y se queja del mundo como un desperdicio. Comienza a interesarse por Arina, una hermosa mujer que se mudó al vecindario y la sigue continuamente. A pesar de que siente celos de la existencia de su novio, sus sentimientos distorsionados estallan en la situación actual, lo que le impide contenerse. Un hombre que ha captado su debilidad la lleva a su habitación y la tiene hasta que se siente mejor.